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Ifá es un personaje jugable en Genshin Impact.

Ifá es un veterisaurio de la Tribu Plumaflora. Es muy reconocido en toda Natlan y personas de todas las tribus llevan a sus saurios para que los revise. Sabe comunicarse con los saurios, y siempre anda dándoles lecciones a sus pacientes. Sabe tocar la guitarra y es muy amigo de Ororon, ya que ambos prefieren estar con saurios que con humanos[1] Algunas veces le ha llevado a Citlalí verduras de su parte. Solía hablar con Chuychú y su padre de medicina y alguna vez le ha pedido a Xilonen que cree material médico para su trabajo.

Cacucu es un Qucusaurio asistente de Ifá en su clínica y también se considera su "colega". Cacucu aprendió varias frases de Ifá y, a pesar de comprender completamente el lenguaje humano, solo puede repetirlas para comunicarse debido a la limitación de sus cuerdas vocales.

Perfil[]

"La última vez que Ifá pasó por aquí, se llevó dos tarros de miel, supongo que para preparar galletas para los sauritos. No me malinterpretes, no me estoy quejando, tan solo espero que se acuerde de dejarme unas pocas cuando las haya terminado de hacer".

Ifá siempre irrumpe raudo desde el cielo con su pistola, en una grandiosa entrada que hace que la mayoría piense que los refuerzos de la Tribu Plumaflora han llegado.

Sin embargo, cuando la gente se fija bien en la tarjeta que lleva en el pecho este colega y el botiquín que tiene en la espalda, aunque no sepan distinguir qué es eso rendondito que lo acompaña, podrán llegar a la conclusión de que parece más bien un médico.

Todos piensan entonces: "¡Oh, es el apoyo médico por vía aérea!", tras lo que se acercan para explicarle la situación.

A Ifá no le importa demasiado lo que digan, pues solo tiene ojos para aquellos compañeros saurios que necesitan tratamiento. Solo tras asegurarse de haber tratado las heridas de los saurios, se digna a ayudar a los humanos de alrededor con algunos pequeños problemas.

Poco a poco, muchos han aprendido a distinguir la silueta de este veterinario y, al encontrárselo por el camino, se aseguran de saludarlo.

Ifá no recuerda las caras de todos, pero ante un saludo amistoso, siempre sonríe y exclama: "¡Hola a ti también, colega!".

Apariencia[]

Ifá es un hombre alto de piel oscura y pelo grisáceo. Tiene ojos verde claro, una cicatriz con forma de equis en el ojo y otra de unas garras en el brazo izquierdo. También tiene un tatuaje tribal en el cuello en zigzag con puntos.

Lleva un sombrero de vaquero de color blanco, con parches negros, amarillos y azules y el ala negra. La cuerda del sombrero cae hasta su pecho y termina con un adorno dorado de triángulo invertido con una borla azul. Viste una camisa negra con una chaqueta blanca encima. La chaqueta es larga y de manga corta. Sobre la solapa izquierda hay una tarjeta de identidad de veterisaurio. En el brazo izquierdo tiene un guante negro, y el en derecho un guante largo parecido al que utilizan los cetreros.

Viste unos pantalones vaqueros atados con un cinturón marrón claro con una hebilla cuadrada con diseños triangulares. Los vaqueros son azules pero tienen una funda sobre ellos más oscura en la que hay una pistolera incorporada. Calza botas altas con dos equis al frente.


Personalidad[]

Ifá es un hombre alegre y trata a los demás con familiaridad. Suele hablar informalmente y usa mucho la coletilla "colega", que ha pegado a Cacucu, su saurio, y a Ororon, su amigo. Ambos se llevan muy bien y suelen expresarse de manera similar, lo que genera conversaciones muy graciosas entre ellos.

Ifá es el veterisaurio más renombrado de Natlan. Gente de todas las tribus llevan a sus saurios a su clínica en la Tribu Plumaflora. Es un experto en la materia y tiene buena mano con ellos, además de que disfruta de ser de ayuda para los demás[2]. También es una persona atenta. Como suele tratar más con animales que con seres humanos, le preocupa ser pesado y hablar de más.[3]

En su tiempo libre escribe canciones y toca algún instrumento.[4]


Historia[]

Detalles del personaje

La Tribu Plumaflora vive en los cielos, o al menos eso es lo que dice la gente de Natlan.

Aunque están los Retoños Arbóreos, que saltan entre los acantilados, y los Augures Vientonocturno, que contemplan las estrellas desde lo alto de las montañas, solo los miembros de la Tribu Plumaflora pueden tocar las nubes y cabalgar sobre los arcoíris como verdaderos caballeros de los cielos.

Mirar hacia el cielo es una sensación extraordinaria. Ver un espacio vacío, sin obstáculos, donde la necesidad humana de volar, libremente y sin preocupaciones, puede satisfacerse al máximo.

Pero las llamas de la guerra se extienden bajo sus pies, y los gritos de auxilio las acompañan. Incluso un Qucusaurio se ve obligado a caer y a abandonar el cielo cuando está herido.

Ifá es el caballero cuya mirada siempre se posa en la superficie. Su deber y costumbre le han dado una vista aguda para detectar situaciones difíciles.

“Todo humano o animal debe volver a la tierra algún día”, dice Ifá con una sonrisa en el rostro.

Historia del personaje 1

“Al igual que los humanos pueden ser médicos de saurios, estos también pueden serlo para los humanos”, dijo Ororon una vez.

Ifá se quedó sin palabras durante un tiempo y luego dijo: “No todo lo que suena bien tiene lógica”.

“Ya veo...”.

A Ifá le conmovió el tono del muchacho. Ororon no era tonto, pero a veces decía cosas que no tenían mucho sentido, tal vez para ver cómo reaccionaba Ifá. Aunque Ifá era plenamente consciente de lo que pasaba, no podía evitar reflexionar sobre su vida y sobre cómo sus pasos lo habían llevado, uno a uno, a acabar en aquella situación.

En esta vida, nunca faltan las cosas que pueden superarte. Ser veterinario se parece a tener una guardería, pues es imposible controlar a unas criaturas sin demasiado intelecto, tan solo se puede intentar apaciguarlas a toda costa. Hacerse una herida, limpiarla, aplicar el medicamento, poner una inyección... todo este proceso es doloroso y, a decir verdad, si Ifá fuera un gato o un perro pequeño, tampoco sabría diferenciar entre tales cosas.

Chillar y forcejear cuando te duele es un instinto natural. Perder la capacidad de sentir dolor sería como perder una alerta de que algo va mal. Se trataría de algo muy peligroso.

Tal vez la vida también sea así, por lo que siempre habrá tristeza y despedidas para recordarte que todo continúa, que tanto los humanos como los saurios deben seguir creciendo año tras año.

Encontrarse con esta situación era normal siendo médico, era uno de los gajes del oficio, o al menos así se consolaba Ifá.

Y, a cambio, se ganaba el agradecimiento y el cariño de animales y personas, y podía escuchar cómo más gente lo llamaba “colega”.

Si toda la alegría y la felicidad pudieran contrarrestar la frustración y la tristeza, todo valdría la pena.

Historia del personaje 2

Ifá a veces piensa que la gente no elige su lugar en la vida, sino que ese lugar elige a la gente.

Como él mismo no recuerda cuándo comenzó a ser la persona que cuidaba siempre de los demás. Los niños pequeños de los vecinos lo llamaban “hermano mayor”, los saurios, sanos o no, lloriqueaban mientras lo seguían, e incluso varios adultos lo llamaban “maestro” como forma de respeto, hecho que verdaderamente lo aterrorizaba.

Al mismo tiempo, eso le hacía sentirse satisfecho y orgulloso. Quizá debido a un miedo profundo de perder aquella confianza, muchas veces se esforzaba más aún por cumplir su deber: creaba juguetes para las crías de saurio, tocaba la guitarra, siempre que iba a visitar a un paciente regresaba con varias bolsas de fruta fresca para los vecinos, e incluso a veces ayudaba a los niños de la tribu con sus tareas de clase.

El tiempo pasó como si alguien lo hubiera alterado por accidente. Los días en los que aún dudaba de si quería convertirse en veterinario y subirse a lomos de un saurio le costaba horrores parecían haber sido ayer, pero, en un abrir y cerrar de ojos, la vida había acabado rodeándolo y se había convertido en un adulto verdaderamente responsable.

La verdad es que no se encontraba insatisfecho, es más, se sentía muy agradecido. Es solo que, cuando algún anciano de la tribu hablaba del pasado, él se quedaba pensando en su yo de aquellos tiempos.

A algunos niños también les gustaba escuchar aquellas viejas historias. Un coleguita que todavía tenía restos de pastel de lava en la comisura de los labios se rio a carcajadas al oír a Ifá contar un incidente en el que no podía aprenderse la lección: “¡Ifá antes también era un niño pequeño! ¡Era el pequeño Ifá!”.

Hacía mucho tiempo que nadie se dirigía a él de aquella manera, por lo que Ifá se quedó atónito durante un instante. Pronto recuperó la compostura, sin embargo, y mientras buscaba un pañuelo para limpiarle la cara, dijo con alegría: “¿De qué te ríes? ¿Cuántos años tienes?”.

“¡Tengo seis años!”.

“¡Qué coincidencia! Yo tengo cinco. ¿Qué tal si a partir de ahora te llamo hermano mayor?”.

Historia del personaje 3

Si cuentas a sus parientes lejanos, Ifá tiene una familia enorme que se ha granjeado una gran fama por sus habilidades veterinarias. Sin embargo, si uno se fija bien, no son pocos los que han elegido dedicarse a una profesión diferente. En otras palabras, ni el sentimentalismo ni la lógica dictaron que Ifá tuviera que convertirse en veterinario.

Estudiar este campo resulta fatigante. Cuando era niño, parecía que lo único que Ifá podía leer eran libros sobre medicina, y las palabras y los diagramas se arremolinaban en su mente como una corriente de agua sin que pudiera retener nada. Cuando esto sucedía, el pequeño Ifá pensaba, airado: “¡Tampoco es que tenga que ser veterinario a la fuerza!”.

Sin embargo, pronto empezó a comprender lo que leía. Tal vez debido a sus frecuentes visitas al campo de batalla para ayudar a los heridos, los padres de Ifá acabaron viéndose afectados por el Abismo y su estado de salud se volvió bastante frágil. Aunque aún era pequeño, Ifá, que se había percatado de algo, seguía pensando, preocupado: “Tampoco es que tenga que ser veterinario a la fuerza...”.

Aunque era un chico bastante maduro para su edad, no tuvo la ocasión de crecer del todo antes de que sus padres dejaran este mundo atrás. Con diecisiete años, tras celebrar el funeral de sus progenitores, Ifá solo podía sentir un gran vacío en su pecho. Ya no sabía qué pensar.

Al final, acabó convirtiéndose en veterinario.

Tal vez fue por mantener la tradición, o quizá simplemente por inercia, pero Ifá pronto fue conocido como el veterisaurio de mayor talento, con el temperamento más amable y el mayor sentido de la responsabilidad. Una vez que tomó la decisión, dejó de pensar tanto en ello. A medida que la guerra se volvía más cruenta, la lista de responsabilidades de Ifá no hizo más que crecer, pero fue la propia carga de su trabajo lo que lo ayudó a atravesar aquel periodo tan difícil de su vida.

Ahora que la guerra es cosa del pasado, Ifá por fin tiene tiempo de sentarse y pensar sobre la vida, aunque no parece que haya mucho sobre lo que meditar.

Cada uno tiene una tarea que cumplir, piensa. Él solo espera que todos puedan ser felices.

Historia del personaje 4

Si verdaderamente se rindiera ante su empatía y adoptara a todos y cada uno de los pequeños saurios heridos que se encuentra por el camino, Ifá tendría que abandonar su clínica y emprender una vida en la naturaleza. Pero él se conoce demasiado bien: si emprendiera tal camino, lo recorrería hasta el final. Por eso, Ifá tiene una regla no escrita: siempre y cuando no sea absolutamente necesario, no adoptará a ningún animal (ni a ningún humano o criatura de cualquier tipo).

“No voy a caer, no voy a caer...”, Ifá cierra los ojos para no ver la expresión apenada de los animalillos. “Lo ayudaré a encontrar un nuevo hogar, pero yo no puedo quedármelo”.

Siempre ha logrado mostrar una gran disciplina en lo que se refiere a este asunto, por lo que, incluso hasta el día de hoy, no quiere admitir que Cacucu fue una excepción.

“Parece que este colega no crece”. Ifá busca una excusa tras otra para justificarse. “¡Es pequeño y redondito! Además, sabe hablar, pero no sabe lo que dice... Si lo liberara ahora, podría resultar peligroso para él, así que seguiré cuidándolo un poco más”.

“En realidad, se está aprovechando de él, solo que le da vergüenza admitirlo”, diría Ororon, desvelando la verdad.

Aunque Ororon fingía que no tenía nada que ver con él, la realidad es que no ayudaba mucho cuando se trataba del tema de adoptar a Cacucu. Se limitaba a señalar las verduras de su campo, cuyas hojas mostraban marcas de picotazos de Cacucu, en forma de protesta silenciosa a Ifá.

A Ifá se le acababan las excusas y, verdaderamente, Cacucu nunca se separaba de él, así que, al final, se comprometió a adoptarlo sin muchas ganas (o así lo hizo parecer). Además, se ofreció a hacer de repartidor para Ororon durante un mes para compensarle.

Pero, si nos paramos a observar esta historia más detenidamente, hay dos lagunas de las que Ifá no es consciente.

Laguna número uno: el peculiar caso del campo de cultivo. Cacucu no es estúpido, así que ¿por qué iba a molestar a Ororon sin necesidad? En realidad, ambos habían estado aliados desde el primer momento. Si Cacucu quería cumplir su ambicioso sueño de convertirse en un asistente en la clínica de Ifá, el primer paso era encontrar la forma de entrar. Y para eso tenían que poner a Ifá contra la espada y la pared.

Laguna número dos: aunque Ifá piense que la primera vez que vio al pequeño y redondito saurio fue cuando lo rescató en el camino, Cacucu recuerda otra versión más antigua de la historia. Lo que nadie sabe es que la madre de Cacucu sufrió heridas muy graves y, de no haber sido por la rauda intervención de Ifá, puede que nunca hubiera logrado poner el huevo del que nació aquel pequeño genio. Cuando Cacucu rompió el cascarón, vio la silueta de Ifá por primera vez. Tristemente, este último no se acuerda de ello.

Por una parte, Cacucu no destacaba en el uso del lenguaje para expresar tal cosa, y por otra, nunca sintió la necesidad de decírselo, así que tampoco planeaba hacerlo. La madre de Cacucu acabó sucumbiendo debido a sus viejas heridas y sobrevivir a solas en la naturaleza era toda una hazaña para un pequeño saurio como él. No se había topado con muchos humanos, pero Cacucu decidió rápidamente que Ifá, quien había ayudado a su madre, era la mejor persona a la que seguir. Si lograba convertirse en un ayudante de su clínica algún día para devolverle el favor a Ifá, mejor que mejor. Aquella sería una gran hazaña en el mundo de los saurios.

Tras llevar a cabo el primer paso, faltaba la segunda parte del plan: hacerse el tonto.

Teniendo en cuenta la personalidad de Ifá, quien era alguien más que dispuesto a cargar con las responsabilidades de los demás, si conociera la historia de Cacucu, probablemente se vería invadido por una sensación inexplicable de culpa y responsabilidad.

Sin embargo, Cacucu prefirió olvidarse de esa parte. Si iban a ser colegas de verdad, su relación debía ser sincera, sin nada que pudiera enturbiarla.

Historia del personaje 5

Siendo sinceros, Ifá se considera bastante atlético. También se lleva de maravilla con los saurios, y aprobó la prueba de vuelo sin mayor problema. Gracias a ambas ventajas, Ifá pensó que podría atravesar Natlan con facilidad.

Así que, mientras aún no estaba hasta arriba de responsabilidades, decidió visitar las demás tribus.

En los Vástagos del Eco, conoció a Xilonen, la habilidosa artesana. Estaba llena de entusiasmo y pronto comenzó a diseñar equipamiento médico para Ifá. Más tarde, descubrió que Xilonen estaba trabajando en un encargo para Mavuika en esos momentos, por lo que cualquier cosa que no tuviera que ver con aquella comisión le resultaba un soplo de aire fresco. Luego, oyó a otros decir que era muy difícil lograr dar con Xilonen (pues esta escalaba extremadamente rápido), así que Ifá se consideró muy afortunado.

Los Retoños Arbóreos le recordaron a la Tribu Plumaflora, pues la gente vivía sus vidas tranquilamente en las alturas. Ifá disfrutó mucho del tiempo que pasó allí, lanzando ganchos de agarre y escalando acantilados. Lo único de lo que se arrepentía era de no haber podido conocer a aquel joven y célebre cazasaurios. Más tarde, cuando Ahau tuvo que acudir a su clínica, Ifá pudo ver cumplido dicho deseo. Fue un momento feliz para todos, excepto para Ahau.

Antes de que partiera, Chasca le habló de una guía que encontraría en el Pueblo de los Manantiales, una muchacha llamada Mualani. Ifá dio un par de vueltas por la entrada de la tienda de artículos acuáticos, pero, más allá de tropezar con una escualotabla de surf, resultó ser un viaje en vano. Después, participó en una competición de surf por su cuenta, y fue en la entrega de premios cuando por fin se topó con Mualani. Tras descubrir que había logrado hacerse con una posición en el podio sin haber surfeado antes, Mualani lo colmó de halagos. Viniendo de la actual campeona, aquellas cálidas palabras valían ciertamente su peso en oro.

En cuanto a la Comunidad de la Feracidad, sus frutas resultaban irresistibles, pero el viaje hubiera sido mucho más placentero si los lugareños no hubieran insistido en desafiarlo a un combate de lucha libre cada vez que giraba una esquina. Percatándose de que no tendría muchas posibilidades de ganar, Ifá rechazó muchas invitaciones con la excusa de que necesitaba sus manos intactas para practicar su profesión. Al final, este periodo de su viaje concluyó con él apuntándose a tres meses de clases de entrenamiento con Iansán. Tras despedirse con la mano, Ifá se marchó sin asistir siquiera a una sola clase.

Los Augures Vientonocturno tenían su asentamiento muy cerca de la Tribu Plumaflora, pero al mismo tiempo eran los más misteriosos de todos. Ifá no sabía muy bien qué se podía hacer allí, y planeaba pasar por el lugar de camino en su regreso a casa. Pero, al caminar, no podía evitar sentirse vigilado, aunque cuando se giraba, no lograba atisbar a nadie. Como si de un Iktomisaurio que persiguiese su propia cola se tratara, Ifá continuó tan absurda danza, hablando consigo mismo en susurros.

Justo cuando estaba a punto de irse, un grito hizo que se parara en seco. Ifá se dio la vuelta para encontrarse con una muchacha de cabello claro con una mano en la cintura y la otra señalándolo con furia. Antes de que pudiera contemplar si había hecho algo mal, alguien tiró de él y se echó a la carrera.

Todo ocurrió tan deprisa que Ifá apenas recuerda los detalles. En cualquier caso, había acabado interponiéndose sin saberlo en el conflicto entre una abuela y un nieto que había estado practicando sus habilidades de invisibilidad colocándose detrás de todo el que pasara. Incluso había funcionado con los ancianos de la tribu.

“¿Qué es eso de técnica de invisibilidad, colega? ¿Eso existe?”, tales preguntas de Ifá y su buen temperamento lograron calmar la ira de la abu Itztli.

Cuando por fin llegó a casa, exhausto, sus padres le preguntaron por su viaje. Tenía demasiadas cosas que contar y estaba realmente cansado, así que se limitó a responder: “Me lo he pasado en grande y he conocido a un montón de buenos amigos”.

“Y sé que volveremos a vernos”, pensó.

Registros

Casi todos los días, Ifá reserva parte de su tiempo para organizar los registros médicos. En un momento de tranquilidad como este, tan difícil de hallar, lee los casos antiguos y los más nuevos, recordando todas las enfermedades y heridas que ha atendido. Toda lección del pasado es de gran valor y merece la pena compartirla con todos aquellos del gremio que lo necesiten.

Además, a Ifá le resulta muy relajante doblar los papeles por el mismo ángulo.

No se tratan de leyendas de héroes ni de antiguos pergaminos valiosos, sino de notas escritas a toda prisa repletas de jerga médica que nadie, aparte de Ifá, querría leer.

Pero Ifá siempre se queda ensimismado mirando las notas. Al recordar los detalles de cada tratamiento, a veces incluso añade unas cuantas anotaciones adicionales.

Al final, vuelve a dejar las notas en el interior del armario. Si es necesario, también coloca un poco de desecante y un repelente de insectos.

Ifá continúa con estos hábitos día tras día, al igual que las plantas crecen y se marchitan estación tras estación.

Visión

Un día, la clínica de Ifá permaneció cerrada pasado el medio día, por lo que la gente comenzó a sospechar que algo no iba bien.

Al principio, los vecinos pensaron que había pasado la noche en otra tribu debido a alguna visita médica. No fue hasta que alguien trajo un saurio enfermo a su puerta que Ifá salió con aspecto confundido por la elevada fiebre repentina que sufría.

Antes de que el visitante pudiera decir nada, Ifá ya había empezado a murmurar “No pasa nada, colega” mientras le hacía al saurio un examen médico.

Pero la cosa no había hecho más que empezar. A mitad de la consulta, alguien más entró a toda prisa, gritando que habían detectado una incursión del Abismo en dirección a la Ciudad de las Cenizas, y que necesitaban un médico para salvar a los Qucusaurios heridos.

Murmurando otro de sus “No pasa nada, colega”, Ifá siguió al jinete hasta el frente.

Por la noche, después de que ocurriera todo, Ifá tomó la medicina que le había dado su vecino y durmió durante un día entero. Cuando se despertó, empapado de sudor, se puso a tantear en la mesita de noche en busca de agua, pero en su lugar, lo que encontró fue una Visión.

Debido a la fiebre, los recuerdos de Ifá están un tanto borrosos. Sin embargo, para él, aquella vez no hubo ninguna diferencia con respecto a las otras veces que había salido a atender heridos, ni siquiera era la primera vez que había tenido que trabajar estando enfermo. Ciertamente, no era capaz de recordar si había hecho algo verdaderamente especial para que los cielos decidieran que necesitaba una Visión ya mismo, en aquel momento.

Todos veían el asunto de una forma completamente diferente. El jefe de la tribu pensaba que era una recompensa por su naturaleza altruista, mientras que la abuela que vivía al lado lo consideraba una compensación por su actitud de constante sacrificio. Ifá le quitó importancia con la mano, argumentando que “sacrificio” era ir demasiado lejos.

Un muchacho que parecía muy maduro le dijo: “Ifá, hermano, dicen que el viento puede soplar hasta hacer que la gente se reúna, así que los Arcontes te están diciendo que, cuando nos encontramos en un aprieto, podemos confiar los unos en los otros”. Tenía cierto sentido, así que Ifá no rechazó la idea, pero lo cierto era que cuando la situación se había vuelto tan urgente, él no había tenido otra alternativa, tan solo había hecho lo que sabía inconscientemente que debía hacer.

Este tipo de cosas nunca tienen una respuesta clara. Tal vez los Arcontes tan solo consideraban que necesitaba algo de aire para calmar su fiebre. Ifá sacudió la cabeza, el asunto de la Visión ya era agua pasada.

Normalmente, no solía usar mucho su Visión, o al menos así era hasta que apareció Cacucu. Después de que Cacucu llegara a su vida, siempre tenía que llevarlo volando a todas partes y, mientras lo hacía, gritaba: “¡Más alto, colega!”.

En momentos como ese, una Visión siempre era de gran ayuda.

Información de combate[]

Talentos[]

  • Talento Ritual disipavientos Ritual disipavientos
    Ataque normal

    Ataque Normal
    Realiza hasta 3 ataques, los cuales infligen Daño Anemo.

    Ataque Cargado
    Consume una cierta cantidad de Aguante y dispara hacia delante para infligir Daño Anemo.

    Ataque Descendente
    Concentra el poder del viento y se lanza desde el aire para golpear el suelo, atacando a los enemigos que encuentre en su trayecto e infligiendo Daño Anemo en el AdE en el momento del impacto.

  • Talento Aeroprevención de enfermedades Aeroprevención de enfermedades
    Habilidad elemental

    ¡Colegas a la batalla! Ifá llama a Cacucu para que luche junto a él.
    Tras usar esta habilidad, Ifá obtiene 80 pts. de noctambulismo y entra en el estado de bendición noctámbula. Mientras este estado está activo, Ifá flota con la ayuda de Cacucu y, al realizar un Ataque Normal, ejecuta un disparo auxiliar de distintas formas dependiendo de si se pulsa una vez o se mantiene pulsado. Con el disparo auxiliar, Ifá lanza una bala medicinal que regenera Vida a todos los miembros del equipo.

    Además, mientras la bendición noctámbula esté activa, al mantener pulsado para liberar la Habilidad Elemental, Aeroprevención de enfermedades, en su lugar, Ifá ejecutará un Ataque Descendente de naturaleza noctámbula. Al dejar de mantener pulsado, el Ataque Descendente puede ser interrumpido e Ifá permanecerá en el aire. La bendición noctámbula terminará cuando el Ataque Descendente sea ejecutado.

  • Talento Campo de sedación complejo Campo de sedación complejo
    Habilidad definitiva

    Dispara un sedante terapéutico contra un enemigo (que esté agresivo). Al golpear al objetivo, el sedante explota y crea un campo de viento amarrador que atrae a los objetos y enemigos cercanos e inflige Anemo de naturaleza noctámbula.
    Cuando el sedante terapéutico golpea a un enemigo afectado por Hydro, Pyro, Cryo o Electro, le aplicará una marca tranquilizante.

  • Talento Visión de campo médica Visión de campo médica
    Pasivo 1

    Cuando Ifá está en el estado de bendición noctámbula, obtiene 1 pt. de fundamentos de rescate por cada pt. de noctambulismo que tengan todos los miembros del equipo en conjunto. Los fundamentos de rescate aumentan el daño de las reacciones de Torbellino y Electrocargado de los personajes cercanos del equipo.

  • Talento Acuerdo de ayuda mutua Acuerdo de ayuda mutua
    Pasivo 2

    Cuando un personaje cercano del equipo causa una explosión noctámbula, la Maestría Elemental de Ifá aumenta en 80 pts. durante 10 s.

  • Talento Rescate de emergencia Rescate de emergencia
    Gracia de la noche

    Cuando no tenga más pts. de noctambulismo, Ifá consumirá flogisto para conservar la bendición noctámbula.
    Al encontrarse en una zona con alguna mecánica de flogisto de Natlan, podrá utilizar “Transmisión noctambular: Ifá”. Cuando el personaje en uso esté a cierta altura en el aire, al cambiar a Ifá, este entrará en estado de bendición noctámbula y obtendrá 32 pts. de noctambulismo. Tu equipo solo puede activar Transmisión noctambular una vez cada 10 s.

  • Talento Vendaje térmico de compresión Vendaje térmico de compresión
    Pasivo 3

    Al encontrarse en una zona con alguna mecánica de flogisto de Natlan, si tu personaje en uso del equipo o el saurio al que has transferido tu alma tienen menos del 40% de Vida, Ifá consumirá 10 pts. de flogisto para regenerarles un 40% de Vida. Esto solo puede ocurrir una vez cada 10 s y no tendrá efecto en dominios, Dominios de la cruzada o la Espiral del Abismo.

1 → 10 para un talento

Constelación[]

Cada activación de constelación necesita un Stella Fortuna.


  • Desconocido Elixir vitífero Constelación Niv. 1

    Al golpear a un enemigo con un disparo auxiliar, Ifá recupera 6 pts. de Energía Elemental. Solo se puede recuperar Energía Elemental una vez cada 8 s de esta manera.

  • Desconocido Espíritu de oración balística Constelación Niv. 2

    Cuando Ifá está en el estado de bendición noctámbula, obtiene 4 pts. de fundamentos de rescate por cada pt. de noctambulismo que tengan todos los miembros del equipo en conjunto por encima de los 60 pts.
    Además, aumenta en 50 el límite de pts. de fundamentos de rescate que puede tener Ifá.
    Es necesario desbloquear el talento pasivo Visión de campo médica.

  • Desconocido Refutación de la discusión con la noche Constelación Niv. 3

    Aumenta el nivel de habilidad de Aeroprevención de enfermedades +3.
    Puede ser aumentado hasta Niv. 15.

  • Desconocido Permutación de cuerpo descompuesto Constelación Niv. 4

    Aumenta en 3 s la duración del campo de viento amarrador creado con la Habilidad Definitiva, Campo de sedación complejo.
    Además, tras usar la Habilidad Definitiva, Campo de sedación complejo, la Maestría Elemental de Ifá aumenta en 100 pts. durante 15 s.

  • Desconocido Juramento de coexistencia universal Constelación Niv. 5

    Aumenta el nivel de habilidad de Campo de sedación complejo +3.
    Puede ser aumentado hasta Niv. 15.

  • Desconocido Promesa del nudo plumífero Constelación Niv. 6

    Al mantener pulsado para ejecutar un disparo auxiliar, Ifá tiene un 50% de probabilidad de disparar una bala medicinal adicional que inflige Daño Anemo en una cantidad equivalente al 120% de su ATQ. Este daño se considera daño de Ataque Normal.
    Además, mientras no está en combate, el consumo de pts. de noctambulismo y flogisto de la bendición noctámbula de Ifá se reduce en un 20%.

Ascensión[]

Ascensión Nvl. Máx. Costo Material Elemental 1 Material Elemental 2 Especialidad Local Material Común
1 20 20,000 Ninguno
2 40 40,000
3 50 60,000
4 60 80,000
5 70 100,000
6 80 120,000
Máx 90 Nivel máximo

Estadísticas[]

NivelVidaAtaqueDefensaMaestría Elemental
Antes de ascenderDespués de ascenderAntes de ascenderDespués de ascenderAntes de ascenderDespués de ascenderAntes de ascenderDespués de ascender
18451450
202192282338493849
40427147207583758324
505454605396107961072448
60679572431201281201284848
70799284411411491411494872
80919896471621701621707296
901041018462596

Gachapón[]

La siguiente lista muestra los 5 banners en los que «Ifá» ha aparecido como personaje promocional, en orden del más reciente al más antiguo:

Banner Somnias a Luna
13 de enero al 03 de febrero de 2026
Banner Disparo carmesí (2)
19 de agosto al 09 de septiembre de 2025
Banner Escualosurf cabalgaolas (2)
19 de agosto al 09 de septiembre de 2025
Banner Juramento de las rosas (3)
07 de mayo al 27 de mayo de 2025
Banner Chanson de las bayas
07 de mayo al 27 de mayo de 2025

Vestuarios[]


Galería[]

Menciones de personajes[]

Historias de personajes[]

  • Objeto Ororon Ororon
    • Historia del personaje 2

      Pero, en realidad, Ororon apenas llegó a dibujar nada que fuera demasiado útil. De entre todas sus obras, la que más significado cobró y para la que más esmero puso fue la señal de la clínica de Ifá. Sus trazos eran fluidos y los colores vívidos y, además...

      “Me da mucha lástima cuando un saurio se hiere el ala y tienen que vendársela, así que me he esforzado mucho más al pintarlo. Aunque ocupe una parte pequeña de la imagen, he usado la misma cantidad de tinta que cuando te pinté a ti”.

      “Está bien”. Ifá observó la mirada resolutiva de Ororon y la calma que desprendía. “Nunca me había visto representado de forma tan vívida. Muchas gracias, querido amigo”.

    • Historia del personaje 3

      Según decía Ifá, las relaciones sociales entre humanos eran extremadamente complicadas, y no merecía la pena gastar energía en conjeturas sobre sus intenciones, sino que era preferible fijarse tan solo en sus conclusiones y acciones. Tal estrategia resultaba mucho menos estresante. Aunque todos cuidaban muy bien de él, Ororon también les mostraba la misma amabilidad a cambio. Sí, las cosas pueden ser así de sencillas.

      “Menos mal que soy veterinario”, decía Ifá gesticulando. “Imagina que fuera médico y tuviera que tratar con pacientes... Las cosas serían mucho más complicadas...”.

      Al parecer, Ifá continuó enumerando una lista de casos extraños que podría encontrarse con los pacientes, pero la mente de Ororon empezó a volar. ¿Acaso el caso más raro podría compararse con su situación?

      Hablando del tema... viendo las cosas desde cierto ángulo, yo también soy un paciente, y uno de los que no pueden tratarse, pensaba Ororon. Además, ya que mis orejas no son como las de los demás, tal vez eso signifique que soy un animal enfermo. Humm... Ahora que lo pienso, ¿son animales los humanos?

      Llegando a estas alturas de sus pensamientos, Ororon decidió interrumpir el discurso interminable de Ifá y preguntó: “¿Si yo estuviera enfermo, debería ir a ver a un veterinario?”.

      Ifá dejó de hablar y se le quedó mirando durante un buen rato.

      “... No has escuchado nada de lo que he estado diciendo, ¿verdad?”.

      “No intentes evitar las preguntas que no quieres responder poniéndome a mí en una situación incómoda. Eso no te servirá de nada”.

Diálogos de personajes[]

  • Objeto Chasca Chasca
    • Sobre Ifá...
      Chuychú y padre siempre iban a hablar con él sobre medicina. Cuando regresamos del taller en el cielo, lo primero que hice fue acudir a Ifá para ver cómo se encontraba mi hermana. No le hizo falta más que un vistazo para decirme: “No es más que un rasguño, Cusco puede arreglárselas”. Después simplemente se dio la vuelta para atender a sus otros pacientes... *Suspira*, tenía razón, por supuesto. Siempre me preocupo demasiado.
  • Objeto Kachina Kachina
    • Sobre Ifá...
      ¡Ifá es un veterisaurio realmente asombroso! ¡Cualquier cría de saurio a la que trata, vuelve con unos biorritmos perfectos! Comen bien, duermen bien, no causan problemas, ¡y prácticamente no vuelven a enfermar! Así que cuando un saurio parece estar enfermo, lo primero que piensa todo el mundo es en pedirle que se acerque volando a echarle un vistazo.
  • Objeto Kinich Kinich
    • Sobre Ifá...
      Kinich: Ya he recurrido a sus servicios antes. Fue cuando Ahau dijo que estaba “enfermo”... Fuera lo que fuera, despotricaba y lloraba sin cesar, así que pensé que lo más sensato era llevarlo al mejor veterisaurio que pudiera encontrar y, la verdad, es que no me decepcionó. Ahau se recuperó al poco de entrar en la clínica.
      Ahau: Bah... ¡Qué sabrás tú! Ni siquiera es un médico de verdad, ¡no es más que un charlatán! ¡Un charlatán! Tú... ¡ni siquiera estabas allí, así que no sabes lo que dijo!
  • Objeto Mavuika Mavuika
    • Sobre Ifá...
      Los grandes médicos, además de sus amplios conocimientos médicos, suelen poseer grandes dotes de comunicación. Además, cuando el paciente y el médico no hablan el mismo idioma, la observación y la empatía cobran aún más importancia. Por eso Ifá puede hacerse amigo de casi cualquier persona.
      Huelga decir que, si alguien se lleva mal con Ifá, ya sea humano o saurio, dudo que el problema radique en él, jaja.
  • Objeto Mualani Mualani
    • Sobre Ifá...
      ¡Ifá es el mejor! Siempre trae una actitud de lo más alegre cuando lo invito a hacer algo, y es muy ágil y rápido. Si no fuera porque ya estudió medicina, me hubiera gustado que fuera instructor de deportes acuáticos. ¿Que somos de tribus diferentes? ¡Eso no importa, no es ningún problema!
  • Objeto Ororon Ororon
    • Sobre Ifá...
      No le tengas en cuenta a Ifá el que siempre esté dándoles lecciones a sus pacientes. En realidad, se lleva muy bien con los saurios. Cuando está ocioso, se pone a tocar la guitarra en la entrada de la clínica, y todos los saurios de alrededor empiezan a cantar con él.
      Aunque es más un aullido que otra cosa. Cuando me los encuentro, yo también suelo unirme. A los saurios, digo.
  • Objeto Xilonen Xilonen
    • Sobre Ifá...
      Ifá vino a la tribu una vez a curar a un Tepetlisaurio. Posee una gran técnica y ofrece los mejores cuidados. No importa cuán travieso sea un saurín, todos se portan bien cuando están con él.
      Ifá dice que, gracias al conjunto de jeringuillas para saurios que le fabriqué, es capaz de disuadir a cualquier humano o saurio aún cuando no lleva ninguna aguja puesta. ¿Te gustaría ver una? Aún tengo algunas de muestra.
      Un momento, iré por la más grande... Eh, no hace falta que retrocedas, no le he colocado la aguja. Es completamente segura.
    • Sobre Ororon...
      Si menos por menos es más, entonces un tipo raro en un grupo de raros debería ser alguien normal, pero está claro que Ororon no sigue esta ley.
      Aunque no es mal tipo, incluso le pidió a Ifá que trajera montones de fruta y miel a los Vástagos del Eco, tal vez porque pensara que nos había traído muchos problemas. La verdad es que no sabía que las flogistabejas producían una miel tan dulce. Parece que tiene talento de verdad.
      *Suspira*... ¿Cómo puede dársele tan bien a la gente criar seres vivos?

Curiosidades[]

  • La placa en la puerta de su clínica fue dibujada por Ororon.

Etimología[]

  • Ifá podría estar basado en el sistema de creencias y adivinación del mismo nombre originado en la religión del pueblo Yoruba.
  • Ifá también podría llevar el nombre de Ife, un nombre yoruba que significa "amor".

Historial de cambios[]

Referencias[]

Navegación[]