Chasca es un personaje jugable de Genshin Impact.
Ella es la pacificadora más infame de la Tribu Plumaflora y conocida por la Guerra de los Peregrinos, Chasca lleva el nombre antiguo de "Vuka". Chasca no es ajena a los conflictos (a veces lucha con muchos de los suyos propios), pero a pesar de cómo la vean muchos, siempre es capaz de mantenerse por encima de ellos. Ella hace su primera aparición durante Avance de Genshin Impact - Ignición: Un nombre forjado en llamas.
Perfil[]
"... Esta niña no tiene salvación... ¡Por supuesto que yo tampoco puedo aceptarlo! Pero, por favor... desiste".
Tal fue el primer conflicto que oyó Chasca desde que llegó al mundo.
"¿Qué le pasa a esta niña? ¿Acaso la criaron los Qucusaurios? Con razón es tan salvaje...".
Así fueron los innumerables conflictos con los que se topó Chasca al regresar a la Tribu Plumaflora.
Aunque los recuerdos de su infancia se le antojen borrosos, Chasca se acuerda de las emociones que brotaban al escuchar palabras como aquellas: decepción, dolor, rencor y frustración... Enredada en tal vorágine de sentimientos, la gente acaba cayendo presa de los conflictos.
Pero todo conflicto tiene solución, tan solo requiere un giro de los acontecimientos.
"¿Chuuu?", un Qucusaurio sobrevolaba el lugar mientras observaba a la niña que lloraba hambrienta más abajo.
"¡Avisa al menos la próxima vez!", gruñó enfadada la joven muchacha tras recorrer un sinfín de montañas y encontrar a su "hermana", que se ha escapado de casa.
... Puede que muchos conflictos no estén tan arraigados ni sean tan difíciles de resolver como la gente se piensa...
Con el equipaje listo y el arma cargada, Chasca, convertida ya en mediadora, empujó la puerta y salió al exterior, dándole la bienvenida a la brisa matutina.
"Esta vez... ha llegado el momento de que sea yo quien resuelva los conflictos", se dijo Chasca con una sonrisa mientras bajaba el ala de su sombrero.
Apariencia[]
Chasca tiene un largo cabello rojo que le llega hasta la mitad de la espalda, su flequillo cubre su ojo izquierdo, que se desvanece a morado en las puntas. Tiene ojos azules que se desvanecen a azul claro con pestañas gruesas y largas de color rojo oscuro, que parecen tener sombra de ojos morada y orejas largas y puntiagudas como las de un elfo. Su cabello está suelto con una pequeña trenza en el lado derecho de su cabeza. En el tráiler, parece usar un sombrero de copa, una bufanda roja alrededor de su cuello, un pendiente dorado en forma de abolladura en su derecha, una camisa sin mangas dividida por la mitad desde su abdomen hacia abajo, mostrando una parte de su estómago, un cinturón marrón, leggings negros de los cuales la parte derecha es más corta, una correa marrón para el muslo en su derecha y botas negras. También parece tener guantes sin mangas que muestran sus uñas pintadas de negro.
Personalidad[]
Chasca proviene de la Tribu Plumaflora. Padece una enfermedad rara que hizo que sus padres biológicos la abandonaran en la naturaleza, aunque sobrevivió y terminó siendo adoptada por un grupo de Qucusaurios. Finalmente, al regresar a la sociedad humana, fue adoptada por los padres de Chuychú. Entre las tribus de Natlan, se la considera una pacificadora que resuelve las disputas tribales sin dificultad.
Historia[]
Detalles del personaje
Algunas personas luchan por proteger la tribu o para resistir el embate del Abismo. Naturalmente, también los hay quienes lo hacen para demostrar que son superiores a sus congéneres, o más grandiosos, o más merecedores de Mora y licor, autoridad y reconocimiento.
Pero incluso aquellos más beligerantes tiemblan al escuchar el nombre de Chasca.
Cuando Chasca entra en escena, hasta el combate más fiero se desbarata en poco tiempo.
Esto no solo se debe al don de Chasca para la mediación y las negociaciones, ni tampoco se debe enteramente a su gran entendimiento de la naturaleza humana que le otorga la capacidad de encontrar una solución que satisfaga a ambas partes. Al contrario, se debe a que...
Esta mediadora es extremadamente poderosa y posee una técnica de combate tan sublime que desafía el sentido común. Enfrentarse a ella en un duelo sería como si un bebé desarmado quisiera plantarle cara al Qucusaurio más fiero.
Aquellos obsesionados con el conflicto también le temen al poder y, al verse obligados a enfrentarse a un oponente superior en fuerza, suele ser preferible mostrarse dispuestos a negociar con tranquilidad.
Lo que no alcanzan a comprender es cómo se las apaña Chasca para aparecer en mitad de cualquier conflicto en el momento adecuado.
Con tal precisión y casualidad, podría decirse que es como si el conflicto mismo la atrajera, o tal vez... como si de una bestia que detecta el olor de su presa se tratase.Historia del personaje 1
Al principio, había llegado a pensar que ella misma era una sauria, pero no había desarrollado un pico curvo ni garras afiladas como su madre y hermana, ni tampoco era capaz de volar, ni de alcanzar la copa de un árbol de un solo salto.
Su madre cuidaba a Chasca igual que lo hacía con su propia hija, y cuando volvía después de cazar, las alimentaba a ambas antes de contentarse con lo que sobraba.
Sin embargo, a Chasca no le agradaba la idea de quedarse gimiendo por comida en el nido como un polluelo.
Una vez que pudo correr por las montañas y atravesar ríos a la velocidad del rayo, empezó a salir del nido para ver a su madre y a su hermana en plena caza.
Tomó nota mental de sus movimientos de combate para luego emplearlos ella misma. No tenía forma de batir las alas para alzar el vuelo, pero podía saltar entre las ramas de los árboles. No tenía pico ni garras, así que usaba piedras en su lugar.
Ansiosa por intentarlo, iba de un lado a otro en el bosque, hasta que al final dio con su primer gran adversario: un jabalí salvaje que había salido a buscar comida.
Imitando los movimientos de un Qucusaurio, atacó desde los aires al jabalí, pero este cargó y la derribó contra el suelo.
Se giró y tomó una piedra de al lado para lanzársela, pero el animal la esquivó con agilidad.
Esta emocionante contienda concluyó cuando Chasca regresó con las manos vacías, abatida y con el cuerpo lleno de cortes.
Su madre le trajo hierbas medicinales para curarle las heridas, y su hermana se opuso rotundamente a que volviera a salir a cazar.
Chasca prometió que permanecería en el nido mientras se recuperaba, pero una vez que sus heridas se curaron, volvió a adentrarse en la montaña.
Caminó por el bosque y el río, recogiendo todo tipo de pequeños objetos que pudieran servirle. Piedras con afiladas aristas, ramas resistentes, jugo pegajoso, la piel de animales muertos...
Su madre y su hermana no entendían del todo para qué servían aquellos artículos inútiles, pero les pareció bien que Chasca tuviera un nuevo interés.
Lo que no imaginaban era que Chasca los utilizaría para crear una nueva arma: un tirachinas hecho a base de ramas y cuero con el que podía arrojar piedras más rápido y más lejos.
...
El jabalí salvaje se disponía a arrinconar a una ardilla, pero no imaginaba que él mismo había entrado en el terreno de caza de otra criatura.
De pronto, sus pezuñas se vieron atrapadas en una sustancia muy pegajosa de la que no podía librarse por más que lo intentara. Después, una incesante salva de objetos voladores le golpearon el cráneo. El jabalí dejó escapar un gemido y perdió el conocimiento.
Chasca salió del arbusto y arrastró su nuevo trofeo al nido eufórica.
Su madre y su hermana pensaron que Chasca se convertiría en una experta cazadora a partir de entonces, pero lo que ocurrió después superó todas sus expectativas.
Chasca fue perfeccionando cada vez más sus técnicas de combate, como si una voz en las sombras la instara a aprender más y más trucos.
Sin embargo, cuanto más seguía aquella voz, menos dispuesta parecía a permanecer en las sombras. Empezó a obsesionarse con aprovechar la iniciativa del ataque, compitiendo contra las aves y bestias de montes y bosques.
Ansiosa, desafiaba a los ciervos pardos, a los esciúridos voladores y a los alabardos. La cazadora silenciosa que acechaba desde las sombras había quedado atrás, dando paso a una guerrera que se enfrentaba a su oponente de frente y a muerte.
Pero, cuanto más se entregaba al placer de la lucha, menos presas lograba atrapar... Los animales son criaturas perspicaces y, al reconocer que su oponente era una contrincante formidable, preferían huir.
Chasca tuvo que enfrentarse a un dilema: debía elegir entre la emoción de la lucha o la satisfacción de tener la barriga llena.
Para la pequeña Chasca, aquella fue una decisión muy complicada.Historia del personaje 2
Cuando su padre humano adoptivo, Cusco, la vio por primera vez dándole bocados a un trozo de carne cruda con aspecto salvaje, y al entender que la anciana Allpa pretendía entregarle a Chasca para que la criara como a una hija, se le quedó la boca tan abierta que podría haberse tragado un huevo de saurio.
“Anciana... Yo me comprometí a adoptar una huérfana... ¡Pero nadie me dijo que sería una Qucusauria!”.
En Natlan, nación en la que el Abismo atacaba con frecuencia, adoptar a un huérfano de la guerra no era algo extraño, pero alguien como Chasca, que había sido abandonada por su propia familia y criada por saurios... Algo así solo ocurría en las leyendas.
Los hechos prueban que Cusco subestimaba la capacidad de destrucción de esta Qucusauria. Aunque los Qucusaurios en Natlan son conocidos por tener una fuerte voluntad, el temperamento de Chasca era aún más indómito que el del saurio salvaje más orgulloso.
“¡Esa buitre! ¡Ha vuelto a robar carne en el almacén!”.
“¡Pero será...! ¡¿Qué haces construyendo un nido con ramas en mi tejado?!”.
“Maldita sea... ¡Esa buitre ha vuelto a buscar pelea!”.
Lo que más quebraderos de cabeza traía a la gente era que el comportamiento de los Qucusaurios al menos tenía una motivación: o estaban buscando comida o luchando por su territorio... pero la pequeña Chasca solo parecía querer crear el caos. Aunque tuviera sobre la mesa un manjar mucho más sabroso que la carne cruda y una cama mucho más blandita que un nido de ramas, ella seguía creando problemas y conflictos día y noche sin cesar.
Cusco fruncía el ceño, percatándose de que tal vez aquello no se debía a un simple carácter indómito o a la incapacidad de ajustarse a su nuevo entorno, pero ¿por qué sería si no?
Los humanos se desvivían por la riqueza y los monstruos luchaban hasta la muerte por llevarse algo a la boca, pero aquello era diferente. Aquella luchadora de la destrucción no buscaba ganar cierta ventaja ni se mostraba dispuesta a negociar. A Cusco solo se le ocurría una respuesta: el Abismo.
Tal vez había llegado la hora de tener una buena charla con Chasca.
La siguiente vez que Chasca se metió en problemas y fue retenida a duras penas por dos miembros de la Brigada de Vuelo, Cusco se vio obligado una vez más a pedir perdón por no vigilar bien a Chasca y, llevándose la mano a la frente, le preguntó, preocupado:
“¿Qué es lo que quieres exactamente? Si no lo dices, nadie podrá entenderte jamás”.
“¿Por qué le preguntas? ¡Esta buitre no es capaz ni de decir una sola palabra! De verdad que no entiendo qué estaban pensando la anciana y tú...”.
La pequeña Chasca les dirigió una mirada envenenada a los miembros de la Brigada de Vuelo que la sujetaban y soltó un grave gruñido hasta que al final casi rugió una palabra:
“... ¡¡Bu... Buitres!!”.
Cusco no pudo evitar esbozar una sonrisa amarga. Bueno... Al menos un insulto podía considerarse como una forma de comunicación.Historia del personaje 3
“El Abismo ya ha penetrado su alma y ha dejado la cicatriz del conflicto... Su influencia no hará más que crecer con la edad... No es un buen augurio. Es la primera vez que veo algo así”.
El chamán sacudió la cabeza, suspiró y, tras pensar un rato, continuó, meditabundo:
“Tal vez sería mejor para todos enviarla de vuelta al bosque”.
Cusco pudo entender el verdadero significado de las palabras del chamán. Si de pequeña era tan difícil de contener, ¿cómo sería en un futuro?
El Abismo siempre había sido el gran enemigo de Natlan. Si permitían que permaneciera en la tribu, tarde o temprano ocurriría un desastre.
Pero, si no encontraban la forma de contener el Abismo... Bueno, enviarla de vuelta al bosque era una manera menos dolorosa de decir que debían dejarla morir sola.
El ansia de batalla de Chasca parecía un anhelo innato, igual que la gente común deseaba echarse a la boca un buen manjar. Los demás luchaban por alguna razón en particular y, tras alcanzar su objetivo, las ganas de pelear los acababan abandonando.
Sin embargo, su deseo por el conflicto era como un estómago sin fondo: incluso tras un sinfín de victorias, este solo quedaba satisfecho durante un tiempo.
Si no encontraban la manera de controlarlo... tal vez su destino sería acabar con todo lo que la rodeara o perecer en un intenso combate a muerte.
“Ahora es el momento... todavía pueden tomar la decisión”.
La voz del chamán vibró junto a las llamas de las velas en la oscuridad.
Cusco miró hacia donde se encontraba la pequeña Chasca. Dormida como estaba, parecía sumida en una gran tranquilidad. Su respiración pausada y los ligeros ronquidos la hacían parecer una niña normal y corriente.
Cusco acarició ligeramente su cabello y murmuró: “Es demasiado tarde... Ya es demasiado tarde...”.
...
Chuychú, que se había levantado en plena noche, estaba escondida tras la puerta, allí donde la luz de las velas no alcanzaba a iluminar.
Debido a su juventud, no fue capaz de comprender del todo la conversación entre los dos, pero la gravedad palpable en el aire y la frustración de su padre quedaron marcadas en su corazón.Historia del personaje 4
Cuando ambos salían, siempre intentaban dejar a alguien al cuidado de ambas, pero a veces, cuando surgía algo urgente, salían a toda prisa y la joven Chuychú se quedaba sola en casa con su “hermana mayor” que, al menos en lo que a su carácter y entendimiento se refiere, era más joven aún que ella.
Por fortuna, desde que Chasca había aprendido la palabra “buitre”, parecía mostrarse más dispuesta a atenerse a las reglas que cuando acababa de llegar. Al menos ahora, cuando se enredaba en alguna pequeña disputa, soltaba una retahíla interminable de insultos, pero no intentaba resolver las cosas con los puños.
Chuychú no pudo evitar pensar que, tal vez, se había dado cuenta de que su padre y su madre no estaban, y nadie podría ayudarla a pedir disculpas después.
No, con su carácter, seguramente no llegaba a entender todo el esfuerzo que ponían sus padres en ella... ni sabía lo buenos que eran con ella.
Chuychú también había imaginado alguna vez una vida con una hermana mayor que la acompañara al jugar o cuando estuviera triste, y cuidara de ella cuando estuviera enferma...
Pero, desde que llegó Chasca, su padre y su madre estaban siempre ocupados, y los demás niños con los que jugaba antes parecían evitarla, ya fuera a propósito o sin darse cuenta.
Todo era culpa de Chasca.
Aquella idea permaneció en la mente de Chuychú durante un instante, pero luego sacudió la cabeza rápidamente.
No podía pensar algo así. Los ancianos decían que todos en la tribu debían permanecer unidos, y sus padres decían que su hermana lo había pasado muy mal...
Pero si Chasca no estuviera...
“¡Eh! ¿Está Cusco? ¡Chasca ha vuelto a pelearse!”.
Los repentinos gritos sacaron a Chuychú de su ensimismamiento.
Esta vez fue ella quien salió a toda prisa hacia el lugar del altercado, como habría hecho su padre, y vio la fiereza reflejada en el rostro de Chasca y a un grupo de niños que lloraba a pleno pulmón, entre los que se encontraban varios de sus antiguos amigos.
“Estos... buitr...”, Chasca levantó la mano, señalando a los niños que sollozaban.
“¡Otra vez peleándote!”. El pensamiento que Chuychú había tenido volvió a tomar fuerza en su mente. “¡Ya no juegan conmigo porque siempre te portas así! ¡Papá y mamá tampoco pasan tiempo conmigo!”.
“Bui.. tres...”. Inconscientemente, Chasca bajó el dedo que señalaba a los niños y siguió repitiendo aquel insulto entre susurros cada vez más bajos.
“¡Tú eres la peor de los buitres!”.
Chuychú por fin gritó lo que había guardado en su corazón durante tanto tiempo.
Chasca la miró con los ojos muy abiertos, abriendo y cerrando los labios como si quisiera decir algo. Después, bajó la mirada, se giró y salió corriendo hacia las afueras de la tribu.
... No pasaba nada, no era la primera vez que se marchaba corriendo. Bastaría con ir a buscarla más tarde.
Sin embargo, Chuychú empezó a sentirse intranquila sin saber muy bien por qué.
“¿Qué le pasa a esa niña? ¿No estaba mucho más relajada últimamente? ¿Qué habéis hecho para enfadarla tanto?”, masculló un adulto.
Los niños a los que había pegado se miraron entre ellos, dudando, sin atreverse a decir nada. Después de un largo tiempo, uno de ellos alzó la mano y dijo con voz temblorosa:
“Al principio solo estábamos discutiendo, pero luego alguien dijo... dijo...”.
“Dijo que la familia del Sr. Cusco eran todos idiotas... por dejar que una buitre como ella se quedara en la tribu... Solo era una broma... ¡Además, los mayores también lo dicen!”.
“También dijo que... no juguemos más con Chuychú... por si la enfermedad de su hermana es contagiosa...”.
Chuychú se quedó sorprendida mirando en dirección hacia donde había huido Chasca.
En el monte solo se escuchaba el aullido del viento, como si estuviera transmitiendo la tristeza de alguien que no podía expresarla en palabras.Historia del personaje 5
Esa “anciana”, o lo que sea, me forzó a ir a un nuevo nido.
Esos humanos me hicieron comer, vestirme y pasar juntos muchas noches en las que no hacía tanto frío.
Puedo volver a mi nido cuando quiera. Eso es, voy a volver a mi nido.
Aunque madre vuelva a intentar echarme, mi hermana la convencerá.
Da igual cuánto me duela esa “enfermedad”, no necesito que los humanos me “curen”.
Los pensamientos caóticos se arremolinaban en la mente de Chasca.
Se movía de rama en rama con maestría, respirando el familiar aire de la montaña y el aroma de las hojas de los árboles, pero no era capaz de olvidar las danzantes llamas de las velas de la tribu.
No necesito encender una hoguera para calentarme, ni necesito la luz del fuego para iluminar la noche. Mi madre y mi hermana se las han apañado sin todo eso.
Los débiles humanos prenden el fuego porque temen las frías noches. Los poderosos y orgullosos saurios no lo necesitan.
... Pero el fuego de las velas era muy cálido.
Aquel pensamiento traicionero se hizo lugar en su mente sigilosamente, hasta que esa voz comenzó a resonar con fuerza. Entonces, Chasca sintió un intenso dolor de cabeza y cayó del árbol.
Había vuelto.
Chasca apretó los dientes y se alzó agarrándose al tronco. Sus dedos temblorosos dejaron huellas de sangre en la corteza.
Lucha, desgarra, destruye... Así olvidarás todo lo malo.
Olvida la cobardía que te ha aportado este tipo de vida, olvida todas las restricciones del mundo de los humanos, ¡todos somos bestias al nacer!
Podía oír aquella voz desde que era pequeña. Aunque al principio tan solo la había instado a cazar e hincar el diente en sus presas, luego se había vuelto mucho más frecuente, confundiéndola y mareándola, y solo sentía alivio al obedecerla.
Si madre me envió al mundo de los humanos... ¿será porque esperaba que ellos pudieran curarme?
Pero no, el mundo de los humanos era mucho más ruidoso que el nido de un saurio. Los humanos pasaban todo el día peleando y discutiendo en un mar de conflictos sin fin. Y aquella voz sonaba más nítida y tentadora aún entre todo el caos.
Hermana, no quiero decepcionar a madre, es solo que...
Chasca acostumbraba a buscar a su hermana para quejarse, pero las gargantas humanas no eran capaces de producir los graznidos de los Qucusaurios.
Sé que ustedes no quieren que me pelee, pero...
Muchas veces, Chasca había querido comunicarse con Cusco y su mujer, pero la hija de un Qucusaurio no era capaz de pronunciar palabras humanas.
¡Se lo merecían! ¡Ellos me insultaron, y a ustedes también!
Chasca había deseado explicárselo a Chuychú, pero de su boca solo había surgido un atropellado “buitres”.
No pasa nada, es más que suficiente con que solo yo pueda oír tu voz y con que solo tú entiendas la mía.
¡No tienes por qué dar explicaciones, ni hace falta que entiendas nada! ¡Destroza todo lo que te haga infeliz! ¡Despedaza cualquier cosa que no quieras ver!
En aquellos momentos, la voz seguía dando gritos en su cabeza.
¡Ya basta! ¡Tú eres lo que más odio! ¡Tú eres el buitre más malvado y odioso!
Chasca rugía en su interior mientras descargaba sus puños contra un árbol, como si estuviera intentando agarrar aquella voz y hacerla pedazos.
Los trozos de corteza y las hojas volaban por los aires, pero la voz se reía cada vez más fuerte.
...
La luz de la luna asomaba entre las ramas, iluminando ciertas zonas del pálido rostro de Chasca.
Cayó al suelo con los puños en carne viva, dejando ver los perlados huesos de sus manos en algunos puntos.
El dolor le impedía moverse, mientras que sus ojos se iban cerrando impulsados por el cansancio. Ni siquiera la voz de su cabeza tenía fuerzas ya para seguir gritando.
Lógico, porque está a punto de morir... porque soy yo.
No estoy demasiado lejos de la tribu, y los árboles lo cubren todo... Seguramente, madre y mi hermana no podrán encontrarme.
Cusco y su mujer habían partido, así que no la encontrarían a tiempo.
Nadie se daría cuenta de que Chasca iba a morir en aquel lugar.
Pero no era algo tan malo, puesto que así el mundo se libraría de una buitre más y del aún peor buitre que había en su interior, pensaba Chasca obstinadamente.
La luz de la luna se le antojo demasiado fría.
...
Vagamente, le pareció notar algo cálido en el rostro. Era como las ligeras plumas de su madre, o como las llamas que encendían los humanos. Chasca abrió los ojos lentamente.
Enfrente encontró una hoguera sencilla, y a su lado se encontraba agachada una niña que empujaba las llamas con sumo cuidado. Era Chuychú.
“¡Ah!”, al darse cuenta de que Chasca había despertado, Chuychú escondió rápidamente la mano tras la espalda. Gracias a la luz que desprendían las llamas, Chasca pudo percatarse de que parecía haberse quemado.
“¿Cómo está tu mano?”, preguntó Chuychú intentando evitar el tema.
Entonces, Chasca se dio cuenta de que le había vendado la mano con firmeza. Aunque la técnica era torpe, al menos había detenido la hemorragia.
“No pude moverte, así que he tenido que atenderte aquí como he podido... Aunque he encendido una hoguera, así que los adultos de la tribu nos encontrarán pronto”.
Chasca no respondió, pero su mirada interrogante hablaba por sí sola.
“Si te hubiera pasado algo, papa y mamá se habrían puesto muy tristes”.
...
“Además... Gracias por defenderme. Siento haberte gritado antes de preguntarte qué había pasado”.
...
“Bueno... Volvamos a casa”.
“Casa...”, Chasca por fin abandonó su silencio y murmuró esa nueva palabra. Luego asintió y dijo: “Vamos a casa...”.“Pacificadora”
Pero no importaba cuánto se esforzara Allpa por explicar las normas del mundo de los humanos, la pequeña Chasca no parecía entender dónde estaba el problema.
Tanto para los saurios como para las bestias, la fuerza bruta era lo más importante. Si había salido victoriosa, ¿por qué la estaban interrogando?
Allpa le hablaba y gesticulaba con paciencia mientras Chasca estudiaba a la anciana, pensando en si podría ponerle fin a sus largas lecciones si llegaba a derrotarla.
La segunda vez que Allpa fue a instruir a Chasca, se dio cuenta inmediatamente de que había algo diferente en su mirada.
“Enseñar ser más fuerte”, le dijo Chasca burdamente. Había tenido la iniciativa de querer aprender de los humanos. “Querer vencer Abismo”.
“... Está bien. Entonces, te enseñaré a usar el arma más poderosa que poseen los humanos”.
Allpa sacó un pergamino de tela en el que aparecía bordada con suma delicadeza una pequeña frase: «Pacificadores: el arte de la comunicación humana».
“El lenguaje humano es nuestra arma más poderosa”.
¿Qué tendría que ver mover la boca con el poder? Chasca no entendió nada.
Hubiera preferido aprender las técnicas de combate de diferentes armas, desde el arco hasta las armas de fuego, o cómo usar el flogisto, o disparar desde el aire.
Le bastaba con ser suficientemente poderosa, pues así no tendría que perder el tiempo discutiendo con la gente. Al menos, eso era lo que había llegado a pensar alguna vez.
Pero la Chasca de aquel momento no tenía forma de sacudirse la voz de su cabeza, darle una buena tunda y acallarla para siempre.
Así que intentó ser paciente y aguantar, aprendiendo las palabras de mano de Allpa, mascullando poco a poco el contenido de aquel pergamino de tela que antes pensó que nunca llegaría a poder leer en la vida.
Después, tal y como indicaba el pergamino, aprendió a comunicarse con otras personas, a colaborar con otros e intentar confiar en ellos, y su eficacia en la caza pareció mejorar.
Después, tal y como indicaba el pergamino, le escribió una carta a Chuychú para su cumpleaños felicitándola. La expresión de Chuychú y sus padres adoptivos fue de grata sorpresa.
Después, tal y como indicaba el pergamino, cargó sobre sus hombros con las esperanzas de los demás y se dirigió a la arena del Peregrinaje del Retorno del Fuego Sagrado. La expresión con que la miraban los miembros de la Tribu Plumaflora era de respeto.
...
“Ten, esto es lo que querías, posee un gran calibre y una increíble movilidad... Si no supiera de lo que eres capaz y me lo hubiera pedido cualquier otra persona, habría usado los materiales que me dieran para hacerlos volver a la realidad de un buen golpe”.
“Gracias, Xilonen. Así, mi capacidad para la mediación resultará mucho más convincente”. Chasca tomó aquel riflespíritu ceremonial de tamaño extraordinario y usó las riendas para levantarlo y sentir su peso.
“Sí, sí, sí... ¿Quién podría llevarte la contraria después de sufrir el poder de este trasto? Creo que esta es el arma más poderosa que he creado para la Tribu Plumaflora”.
“... No, ‘el poder de convicción de una bala es más fuerte cuando aún no ha abandonado el cargador’”.
Chasca acarició el cargador de la pistola y, sin saber por qué, se acordó de las palabras de cierto pergamino de tela.
“El arma más poderosa... A partir de hoy, somos pacificadoras”.Visión
Ya fuera un conflicto entre humanos, entre tribus, entre saurios o entre saurios y humanos... apenas existía un problema imposible de resolver si Chasca intercedía.
Si había algo que superara cualquier capacidad de razonamiento y no podía solucionarse ni hallar un consenso con las técnicas de comunicación más avanzadas, eso era el Abismo.
A medida que aprendía a coexistir con la voz de su interior, esta se iba debilitando. Chasca incluso llegó a pensar que se había desvanecido del todo.
Pero durante la Guerra de los Peregrinos, incitada por el poder del Abismo, resurgió como una mariposa que sale de su crisálida y le mostró una visión, una ilusión indistinguible de ella misma.
“Por fin nos encontramos... Hemos luchado durante tanto tiempo, pero ninguna ha podido vencer a la otra, así que lo mejor sería que lo dejáramos. Acércate y abrázame... Yo te concederé el mayor poder que existe”.
Durante aquella larga lucha, cuanto a más monstruos daba muerte Chasca, mayor era la influencia que tenía sobre ella el poder del Abismo, y el ansia de conflicto que llevaba en su interior se hacía más y más intensa sin parar.
Buscó ansiosa el siguiente objetivo al que matar, a sus pies se apilaba ya una montaña de casquillos de bala y cuerpos.
La ilusión extendió la mano hacia ella, con aspecto de pacificadora en aquella batalla desesperada.
Instintivamente, Chasca alzó la pistola hacia ella. Era una gran oportunidad: poder darle muerte a aquella odiosa voz de una vez por todas.
“¿Quieres matarme? Pero ¿quién te entiende a parte de mí? ¿Quién te acompaña?”.
Más y más ilusiones empezaron a acosarla, una a una, fueron reapareciendo aquellas emociones que había enterrado en lo más profundo de su corazón.
El hecho de que la hubieran abandonado por considerarla un problema sin solución, o que los demás la hubieran visto como alguien diferente.
Ella no era un saurio, pero tampoco era una persona normal y corriente. Tenía un hogar, sí, pero aun así aquel camino lo recorría en solitario.
Nadie podía comprender las llamas que ardían en su corazón, ni tampoco había nadie que pudiera extinguirlas.
Y, al enfrentarse a aquella ilusión, se sentía como el viajero que llevaba buscando agua un largo tiempo en el desierto.
¿Podría darle una conclusión a aquella lucha sin fin?
Avanzó paso a paso y el poder del Abismo la rodeó por completo, estremeciéndole todo el cuerpo y confundiendo sus pensamientos. Pero aquella sensación le resultaba muy familiar, era como el infante que regresaba a los brazos de su madre.
Para alguien como ella, que había sido abandonada, ¿no sería aquel su verdadero hogar?
...
Justo antes de extender la mano para rozar a la ilusión, oyó una voz cálida que la llamaba a sus espaldas:
“Hermana, ¡la próxima vez que vayas a marcharte de casa, deja una nota aunque sea!”.
“Puedes escoger la vida que quieras llevar, pero recuerda que este siempre será tu hogar”.
“(Ya que has elegido quedarte entre humanos, no vuelvas más)”.
“(Coya no sabe lo que dice, te echamos mucho de menos...)”.
Sacudiendo la cabeza, Chasca detuvo su avance.
En un pasado, había obedecido ciegamente a aquella voz y había anhelado el conflicto y una fuerza aún mayor.
Pero ahora, aunque se había acostumbrado a caminar en solitario, también comprendía el significado de los lazos que había forjado como humana.
Volvió a alzar la pistola y apuntar a aquella ilusión, disparando todas las balas hasta vaciar el cargador.
La ilusión se hizo añicos como si estuviera hecha de cristal y de entre las grietas fluyó sangre escarlata.
“Ja, qué hipócrita... Aseguras que quieres acabar con los conflictos y, sin embargo, has alzado tu pistola contra mí... Eres una decepción”.
La ilusión se desvaneció como una nube de humo, y solo quedó una voz vacía resonando en sus oídos.
“Precisamente porque te conozco bien, estoy convencida de que esta es la única forma de mediar en nuestro conflicto”.
Chasca extrajo el cargador vacío, preparada para volver a llenarlo. Entonces, lo que le pareció una bala cayó al suelo, emitiendo un nítido tintineo.
Bajó la cabeza y vio aquella Visión que titilaba fulgurante.
Recogió la Visión y la lanzó hacia arriba con el pulgar antes de tomarla al vuelo extendiendo la mano.
“Vamos, no importa cuántos conflictos me esperen en un futuro, los resolveré uno a uno... Y eso te incluye a ti”.Información de combate[]
Talentos[]
- Corriente plumífera Ataque normal
Ataque Normal
Realiza hasta 4 disparos consecutivos con arco.Ataque Cargado
Realiza un Disparo Preciso que inflige mayor daño y tiene mayor precisión.
Al apuntar, un fuerte viento se acumulará en la punta de la flecha que, al estar totalmente cargada con la fuerza del viento, infligirá Daño Anemo.Ataque Descendente
Dispara una lluvia de flechas desde el aire y desciende rápidamente mientras ataca a los enemigos a su paso, infligiendo Daño en el AdE al impactar contra el suelo. - Riendas persiguesombras Habilidad elemental
Chasca resuena con la voluntad que hay en su arma e inflige Daño Anemo en el AdE de naturaleza noctámbula.
Al usar esta habilidad, Chasca obtiene 80 pts. de noctambulismo y entra en el estado de “bendición noctámbula”.Bendición noctámbula: Chasca
Consume continuamente pts. de noctambulismo. Al agotarse todos o al usar de nuevo la habilidad, terminará la duración de la bendición noctámbula de Chasca. Dicha bendición tiene las siguientes propiedades:
- Se sube a un riflespíritu ceremonial y aumenta la Vel. Movimiento y la RES a interrupción de Chasca. En este estado, consumirá pts. de noctambulismo continuamente para mantenerse en el aire. Al esprintar o elevarse, se consumen pts. de noctambulismo adicionales.
- Al realizar un Ataque Normal o Cargado, se ejecuta un “multiapuntamiento” de distintas formas dependiendo de si se pulsa una vez o se mantiene pulsado.
Multiapuntamiento
Pulsar una vez
Inflige Daño Anemo de naturaleza noctámbula a los enemigos que tenga frente a sí misma. Este daño se considera daño de Ataque Normal.Mantener pulsado
Apunta, escoge un determinado número de enemigos situados en cierta área y recarga hasta un máximo de 6 balas persiguesombras según el tiempo de carga. Al recargar las 6 balas o detener la carga, dichas balas se disparan consecutivamente a los enemigos escogidos.Balas persiguesombras
- Infligen Daño Anemo de naturaleza noctámbula. Este daño se considera daño de Ataque Cargado.
- La cuarta, quinta y sexta bala persiguesombras que se carguen en el rifle sufrirán un cambio elemental en función del tipo elemental de los demás personajes del equipo. Por cada personaje Pyro, Hydro, Cryo o Electro, una bala persiguesombras se transformará al azar en una brillobala persiguesombras del tipo elemental correspondiente, e infligirá daño del elemento en cuestión de naturaleza noctámbula. Este daño se considera daño de Ataque Cargado.
- Las últimas balas persiguesombras en ser recargadas se dispararán con prioridad.
Además, mientras la bendición noctámbula esté activa, al mantener pulsado para liberar la Habilidad Elemental, Riendas persiguesombras, en su lugar, Chasca ejecutará un Ataque Descendente de naturaleza noctámbula. Al dejar de mantener pulsado, el Ataque Descendente puede ser interrumpido y Chasca permanecerá en el aire. La bendición noctámbula terminará cuando el Ataque Descendente sea ejecutado.
- Asalto espectral Habilidad definitiva
Chasca concentra toda su voluntad para disparar un espectromisil rompevientos que inflige Anemo de naturaleza noctámbula. Tras ello, el espectromisil se divide en 6 espectrobalas que atacan a los enemigos cercanos.
Espectrobalas
- Infligen Daño Anemo de naturaleza noctámbula.
- Por cada personaje Pyro, Hydro, Cryo o Electro que haya en el equipo, 2 espectrobalas se convertirán al azar en espectrobalas rutilantes del tipo elemental correspondiente, e infligirán daño del elemento en cuestión de naturaleza noctámbula.
- Truco balístico Pasivo 1
Mientras se carga el multiapuntamiento de la Habilidad Elemental, Riendas persiguesombras, si en el equipo hay personajes cuyos tipos elementales cumplan con los requisitos necesarios para que se produzca un cambio elemental, se obtienen los siguientes efectos:
- Hay un 33.3/67.7/100% de probabilidad de activar el efecto de “conversión espiritual” por cada elemento distinto que cumpla con los requisitos del cambio elemental, de manera que la tercera bala persiguesombras que se recargue en el rifle se convertirá en una brillobala persiguesombras del elemento correspondiente.
- Por cada elemento, Chasca obtiene 1 carga del efecto “espíritu brillosombra”, el cual aumenta en un 15/35/65% el daño que inflige la brillobala persiguesombras. Este efecto dura hasta que termine la duración del multiapuntamiento y se puede acumular hasta 3 veces.
- Voluntad protectora Pasivo 2
Cuando un personaje cercano del equipo causa una explosión noctámbula, Chasca disparará una devastabala persiguesombras a un enemigo cercano, la cual inflige Daño Anemo de naturaleza noctámbula en una cantidad equivalente al 150% de la bala persiguesombras de la Habilidad Elemental, Riendas persiguesombras. Si en el equipo hay algún personaje Pyro, Hydro, Cryo o Electro, la devastabala persiguesombras sufrirá un cambio elemental e infligirá daño del elemento en cuestión de naturaleza noctámbula en una cantidad equivalente al 150% de las brillobalas persiguesombras de la Habilidad Elemental, Riendas persiguesombras.
El daño infligido de esta manera se considera daño de Ataque Cargado. - Fervor inextinguible Gracia de la noche
Cuando no tenga más pts. de noctambulismo, Chasca consumirá flogisto para conservar la bendición noctámbula.
Si se encuentra en una zona con alguna mecánica de flogisto de Natlan, podrá utilizar “Transmisión noctambular: Chasca”. Cuando el personaje en uso esté en el aire, al cambiar a Chasca, esta entrará en estado de bendición noctámbula y obtendrá 32 pts. de noctambulismo. Tu equipo solo puede activar Transmisión noctambular una vez cada 10 s. - Sentido mediador Pasivo 3
Cuando tus personajes del equipo derrotan a un enemigo, recuperan 25 pts. de flogisto. Este efecto solo se puede activar una vez cada 12 s.
No se activará en dominios, Dominios de la cruzada o en la Espiral del Abismo.
1 → 10 para un talento
Constelación[]
- Cada activación de constelación necesita un Stella Fortuna.
- Cargador: Ruleta perpetua
Constelación Niv. 1
Al activarse la conversión espiritual del talento pasivo “Truco balístico”, la segunda bala persiguesombras que se recargue en el rifle también se convertirá en una brillobala persiguesombras.
Si en el equipo hay personajes cuyos tipos elementales cumplan con los requisitos necesarios para que se produzca un cambio elemental, la probabilidad de que se active la conversión espiritual aumenta en un 33.3%, hasta un máximo de un 100%.Es necesario desbloquear el talento pasivo “Truco balístico”.
Además, reduce en un 30% el coste de pts. de noctambulismo y de flogisto de la bendición noctámbula de Chasca cuando no está en combate. - Cañón: Humo ardiente
Constelación Niv. 2
Cuando Chasca entra en el campo de batalla, obtiene 1 carga del efecto espíritu brillosombra del talento pasivo “Truco balístico”. Para que se active este efecto, es necesario desbloquear el talento pasivo “Truco balístico”.
Además, al usar el multiapuntamiento de la Habilidad Elemental, Riendas persiguesombras, cuando Chasca golpee a un enemigo con una brillobala persiguesombras, infligirá Daño en el AdE del elemento correspondiente en una cantidad equivalente al 400% de su ATQ según el tipo elemental de la brillobala persiguesombras. Este daño se considera Daño de Ataque Cargado, y este efecto solo se puede activar una vez por cada multiapuntamiento. - Cuerdas: Control meticuloso
Constelación Niv. 3
Aumenta el nivel de habilidad de Riendas persiguesombras +3.
Puede ser aumentado hasta Niv. 15. - Chispa: Disparo fugaz
Constelación Niv. 4
Al golpear al enemigo con las espectrobalas rutilantes de la Habilidad Definitiva, Asalto espectral, Chasca recupera 1.5 pts. de Energía Elemental e inflige Daño en el AdE del elemento correspondiente en una cantidad equivalente al 400% de su ATQ según el tipo elemental de las espectrobalas rutilantes. Este daño se considera daño de Ataque Cargado.
Este efecto que inflige Daño en el AdE del elemento correspondiente solo se puede activar una vez por cada vez que se use Asalto espectral. - Ala: Silueta sombrarena
Constelación Niv. 5
Aumenta el nivel de habilidad de Asalto espectral +3.
Puede ser aumentado hasta Niv. 15. - Contienda: Honor de la batalla
Constelación Niv. 6
Reduce el tiempo de carga necesario para que Chasca ejecute el multiapuntamiento. Además, tras activar la conversión espiritual del talento pasivo “Truco balístico”, Chasca entra en el estado de “asalto letal”, de manera que durante los siguientes 3 s, la próxima vez que use el multiapuntamiento de la Habilidad Elemental, Riendas persiguesombras, el disparo se cargará inmediatamente y aumentará en un 120% el Daño CRIT de las balas persiguesombras y las brillobalas persiguesombras de dicho multiapuntamiento. El efecto de asalto letal solo se puede obtener una vez cada 3 s.
Para que se activen estos efectos, es necesario desbloquear el talento pasivo “Truco balístico”.
Ascensión[]
| Ascensión | Nvl. Máx. | Costo | Material Elemental 1 | Material Elemental 2 | Especialidad Local | Material Común |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 20 | 20,000 | Ninguno | |||
| 2 | 40 | 40,000 | ||||
| 3 | 50 | 60,000 | ||||
| 4 | 60 | 80,000 | ||||
| 5 | 70 | 100,000 | ||||
| 6 | 80 | 120,000 | ||||
| Máx | 90 | Nivel máximo | ||||
Gachapón[]
La siguiente lista muestra los 2 banners en los que «Chasca» ha aparecido como personaje promocional, en orden del más reciente al más antiguo:
Vestuarios[]
Menciones de personajes[]
Historias de personajes[]
Ifá: Historia del personaje 5
Antes de que partiera, Chasca le habló de una guía que encontraría en el Pueblo de los Manantiales, una muchacha llamada Mualani. Ifá dio un par de vueltas por la entrada de la tienda de artículos acuáticos, pero, más allá de tropezar con una escualotabla de surf, resultó ser un viaje en vano. Después, participó en una competición de surf por su cuenta, y fue en la entrega de premios cuando por fin se topó con Mualani. Tras descubrir que había logrado hacerse con una posición en el podio sin haber surfeado antes, Mualani lo colmó de halagos. Viniendo de la actual campeona, aquellas cálidas palabras valían ciertamente su peso en oro.
Citlalí: Historia del personaje 3
“¿Acaso puede deberse a que ella también fue adoptada por saurios cuando era pequeña?”, tal era la deducción de Chasca, pues ella misma había sido criada por Qucusaurios durante un tiempo después de nacer y también desconocía su propia edad.
Diálogos de personajes[]
| Personaje | Diálogos |
|---|---|
Ifá |
Sobre Chasca... : Su trabajo como mediadora es muy importante. Ella cura las “dolencias” que yo no puedo curar. |
Ineffa |
Sobre Chasca... : Le estoy muy agradecida por la confianza que depositó en mí. Me ha llevado a volar por los alrededores de la Tribu Plumaflora varias veces. La vista desde arriba es preciosa. La Tribu Plumaflora ha cambiado mucho... aunque muchas cosas permanecen igual. |
Kachina |
Sobre Chasca... : Es una famosa mediadora en Natlan. Dicen que puede resolver cualquier conflicto sin problemas. Supongo que lo hace porque, como a mí, no le gusta que la gente se pelee... |
Kinich |
Sobre Chasca... : He visto cómo se encarga de su trabajo. Nuestros métodos de resolución de conflictos son muy diferentes. Yo suelo hacer callar a una de las partes, pero ella hace callar a las dos. Cuando se despiertan en sus camas, ya no tienen nada más que decir, porque han olvidado por qué se peleaban en primer lugar. |
Mavuika |
Sobre Chasca... : Ser capaz de sobrevivir bajo la influencia de la corrosión del Abismo ya es un milagro, pero gracias a la gente y a los saurios de esta tierra, incluso encontró una razón no solo para sobrevivir, sino para vivir. Confío plenamente en su fortaleza, pero seguiré haciendo lo que pueda para que esta tierra sea un lugar más agradable al que llamar “hogar”, pues hasta los más fuertes necesitan un respiro. |
Mualani |
Sobre Chasca... : Conocí a Chasca cuando era pequeña. Nos peleamos varias veces por algunos juguetes... La verdad es que me quedé muy sorprendida tras enterarme de que se había convertido en mediadora. Dicen que hay quienes maduran lentamente y quienes lo hacen muy rápido. Me pregunto si todavía no me ha llegado a mí ese momento... |
Xilonen |
Sobre Chasca... : Conseguir que la pistola de Chasca funcionara en una altitud tan elevada no fue tarea fácil. Primero tuve que asegurarme de que la pistola contara con una estabilidad que le permitiera moverse a grandes velocidades. Después, me encargué de crear munición normal y especial adecuada para el combate en altitud. Por último, tuve que considerar la fuerza de retroceso y los problemas de puntería que se originarían al abrir fuego en las alturas... Sin embargo, Chasca afirmó que no tendría que preocuparme de eso último, puesto que ella lo podría resolver gracias a su técnica siempre y cuando instalara una mirilla mecánica sencilla. Debo admitir que Chasca se maneja con gran habilidad. Al fin y al cabo, por algo la llaman el “as del firmamento” en la Tribu Plumaflora. |
Galería[]
Arte de cumpleaños[]
Diseños de Paimon - Emoticonos[]
Historial de cambios[]
- Versión 5.2
- Se añadió como personaje jugable junto al gachapón "Disparo carmesí".
- Versión 5.0
- Chasca se añadió al juego.
Curiosidades[]
- Chasca se mostró inicialmente con una Visión Cryo en el avance Ingnición. Sin embargo, su visión se cambió más tarde a Anemo en el tráiler de la versión 5.0.
- Chasca usa el arco Penacho Engalanado durante la misión de Arconte Capítulo V: Acto II - Roca oscura bajo roca blanca y maneja Pluma Carmesí Buitreastral durante la presentación de personaje de Xilonen.
Etimología[]
- Chasca lleva el nombre de la diosa Inca Chasca Coyllur que también es el planeta Venus en la cultura incaica
Referencias[]
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